Una serie de robos de alto impacto perpetrados contra vehículos de transporte de valores en el norte de Colombia, atribuidos a la organización criminal conocida como la banda R15. Uno de los hechos más notorios ocurrió en el aeropuerto de Riohacha, en el departamento de La Guajira, donde el grupo logró sustraer más de 9.000 millones de pesos, en una operación que evidenció un alto nivel de planificación y coordinación.
Según el relato, esta banda criminal contaba con integrantes entrenados en el manejo de armas y en tácticas operativas avanzadas, lo que les permitió ejecutar atracos complejos de manera sincronizada y eficiente. Su accionar refleja una estructura organizada, con roles definidos y una logística cuidadosamente diseñada para asegurar el éxito de cada golpe.
Durante la última década, los robos a vehículos de transporte de valores y entidades bancarias en Colombia han aumentado de forma alarmante, con un crecimiento cercano al 200 % en los incidentes reportados. Entre las estrategias utilizadas por estos grupos se destacan el uso de tecnología avanzada, como drones para labores de vigilancia, sistemas de comunicación interceptados y seguimientos previos altamente sofisticados.
El video también señala que, en muchos casos, la información clave sobre rutas, horarios y procedimientos de seguridad proviene de infiltrados dentro de las propias empresas de transporte de valores, lo que facilita la ejecución de los robos y reduce los márgenes de error para las bandas delincuenciales.
Desde la cárcel, exintegrantes de la banda R15 relatan detalles de su modus operandi, incluyendo los procesos de reclutamiento de personal con experiencia en el uso de armas, la utilización de motocicletas y vehículos de apoyo para asegurar la huida, y la posterior distribución de las ganancias entre los participantes tras cada atraco.
Finalmente, el informe pone en evidencia las debilidades en la respuesta institucional frente a este tipo de criminalidad. La falta de capacitación especializada, sumada a deficiencias en la coordinación entre autoridades, ha contribuido a mantener altos niveles de riesgo en el sector. Aunque se han logrado capturas importantes, como la de los cabecillas en Riohacha, estos delitos siguen representando un desafío significativo, lo que subraya la necesidad de fortalecer la seguridad, la inteligencia y la cooperación interinstitucional para enfrentar de manera efectiva al crimen organizado.


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